TERCER ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL PADRE JAIME GARRALDA

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La Fundación Padre Garralda afronta su tercer año sin su fundador, el Padre Jaime Garralda Barretto S.J., aumentando su compromiso con la población excluida.

 Conmemora el tercer aniversario del fallecimiento con una misa funeral en la Capilla del Santísimo de los Padres Jesuitas (C/ Maldonado 3) el lunes 5 de julio a las 19,00, oficiada por el Cardenal Arzobispo de Madrid.

 

2 de julio de 2021.

Para conmemorar el tercer aniversario del fallecimiento del Padre Jaime Garralda Barretto SJ, el Patronato de la Fundación celebra una misa funeral oficiada por Don Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo de Madrid, junto con el Capellán de la Fundación, el Padre Juan José Tomillo SJ., el lunes 5 de julio a las 7 de la tarde en la Capilla del Santísimo de los Padres Jesuitas (C/ Maldonado 3).

Durante el último año, la Fundación ha continuado trabajando con los mismos valores fundacionales con los que el Padre Garralda inició su labor hace ya 45 años. Durante el confinamiento y en los momentos más duros de la pandemia no se registró ningún contagio en el Centro de Rehabilitación para Enfermos Drogodependientes en severa exclusión social que la Fundación gestiona en Las Tablas (Madrid).

El pasado mes de junio la Fundación Padre Garralda fue galardonada con uno de los Premios nacionales TELVA Solidaridad, que recogió la Presidenta de la Fundación, Doña María Matos Careaga, por su proyecto Padre Arrupe (gracias a una furgoneta financiada con el premio, las personas enfermas y sin hogar de la Fundación pueden ser trasladadas a los hospitales para rehabilitaciones, revisiones y tratamientos).

Fundada en 1978 por el Padre Jesuita Jaime Garralda Barretto S.J., la Fundación Padre Garralda lleva 43 años dedicada a la integración social de las personas más desfavorecidas y en 2021 continua su trabajo tras el fallecimiento de su Fundador en 2018.

 La labor de su fundador se ha mantenido y la Fundación Padre Garralda atiende a 1.600 personas al año y tiene a 200 personas residiendo cada día en sus programas para la rehabilitación de pacientes drogodependientes, madres en cumplimiento de penas de prisión con niños, víctimas de violencia o en riesgo severo de exclusión social, así como pacientes sin hogar terminales o convalecientes.

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